martes 24 de noviembre de 2009

( VII )



Vine al mundo una calurosa noche estival a la temprana edad de 30 años. Una edad perfecta según me dijo. No tengo constancia ni recuerdos de ninguna otra vida anterior a la del momento en el que él vino a rescatarme de mi mundo inexistente.

Desde que le vi, supe con toda claridad que ese hombre sería la única razón de mi existir. Creo que ya le quería incluso antes de conocerle. Ahí estábamos los dos, en la misma tienda, yo aburrida, él como quién no quiere estar, hasta que nuestras miradas se cruzaron, y con pasos decididos lo vi acercarse a mi, me abrazó tan fuerte contra su pecho que creí que me iba a reventar. No nos hicieron falta palabras, la magia del momento lleno todo el espacio que nos rodeaba. Me llevó a su casa sin soltarme ni un solo momento, como si temiera que yo fuera a escaparme. Me sentía tan feliz y orgullosa colgada de su brazo. Como si fuera una novia, traspasé el umbral de su casa entre sus brazos.

Creo que él estaba más nervioso que yo ese día, lo notaba por como le temblaban las manos mientras me acomodaba en el sofá, por eso, y porque no dejaba de hablar y hablar, contándome mil cosas, mientras yo no dejaba de sonreír. El calor, ese maldito bendito calor, hizo que poco a poco las prendas fueran cayendo al suelo, su brazo familiarmente colocado sobre mis hombros, su boca en mi cuello, su aliento.. y mi predisposición, y nada pudo evitar que ocurriera lo inevitable. Ese primer día firmé mi rendición y entrega incondicional a la voluntad de ese hombre.

Nunca me importó que no me presentara a ninguno de sus amigos, en nuestra intimidad me habla tanto de ellos que era como si yo también los conociese, tampoco resultó un problema que desde ese día no volviéramos a pasear juntos nuestro amor, yo era feliz haciéndole feliz, siempre dispuesta a satisfacerle en cualquier cosa que él me pidiera.

Esta noche es nuestro aniversario y mi cumpleaños, yo siempre cumplo 30 años. Desde hace seis años, organizamos una fiesta solo para nosotros. Como en un ritual, nos metemos juntos en la bañera y me ayuda a lavarme y me seca con ternura, pero esta tarde no me ha susurrado al oído lo mucho que le gusta el tacto mi piel, tan suave y no del todo insincera.
No se porque, pero tengo una sensación extraña, hoy tiene un brillo especial en la mirada, que nada tiene que ver con el sexy vestido que me ha regalado y que me hace lucir más exuberante que de costumbre.

El timbre de la puerta me sobresalta y me hace volver a la realidad, pero dejo que sea el quien abra la puerta, mientras apoyada en la ventana sigo mirando el ir y venir de las gentes por la calle que jamás volveré a pisar. Las voces se acercan, he reconocido la voz de una mujer. No pienso moverme para saludarla.

- Muchas gracias por invitarme, tienes una casa preciosa.
- Me alegra que te guste, te apetece tomar algo?
- Anda!!! y eso que es? No me digas que te traes el trabajo a casa.
- Eso? Mmmm... bueno es un maniquí, lo traje aquí hace mucho tiempo, le da un toque de originalidad a la decoración, no crees?


domingo 22 de noviembre de 2009

( VI )



La luna rielaba los mares; cada onda, era un círculo de luz que se desvanecía al besar las doradas arenas de la playa. Millares de chispas, inquietas y movibles, salpicaban la superficie transparente y diáfana, convertida en delicado manto de tul bordado de diamantes.

El cielo presentaba a trechos, jirones de nubes, pálidas y melancólicas como el fulgor del astro que les enviaba sus rayos. El horizonte, marcado por una línea luminosa; el rumor de las aguas; el silencio, la vaguedad de la noche; todo, todo era parte a embellecer la grandiosidad de la naturaleza adormilada, llena de paz y sosiego.

Y sobre las aguas, como sombra leve, se adivinaba el suave contorno, la casta silueta de una figura ideal que da forma y color al pensamiento. Visión o símbolo de gracia suma, vémosla como estereotipada en el candor, en el mundo sensible de la idea; y palpita en el espacio, y en los efectos de luz y en la región umbría; imagen vaporosa de pura esencia, muestrase al vate en la callada noche hasta el balbucear del día.

Al divino soplo de su aliento, brota la inspiración, la fantasía, el sentimiento, el amor, el astro, el númen; gira en el aire sutil, suspira y ríe; suyas las auras son, suyas las brisas marinas que las algas embalsaman y que en alas de un suspiro me eleva, me estremece y mece.

¡Que plácida noche! Que magia infinita, que oscura mirada tan llena de vida.

viernes 20 de noviembre de 2009

( V )




Siempre escuché decir que cuando uno está cercano a su muerte las imágenes de toda su vida pasan por delante de sus ojos.

Las luces están a punto de apagarse y soy la única espectadora que asiste al estreno de una película que lleva por título mi nombre.

Aparece en la pantalla un primer plano de una cara, la imagen va ampliándose para mostrar una masa deformada de lo que un día fue un cuerpo humano, el mío.

Nunca me había visto así, desde fuera, y me sorprendo de mi propia reacción ante la grotesca visión que me ofrece esta butaca de primera fila.

Cierro los ojos por la repulsa que me causa la imagen y me protejo en la sensación de cariño con el que siempre me han arropado los que me han acompañado en mi caminar por la vida. Me pregunto si ellos veían en mi ese engendro que muestra la pantalla.

Retrocedo en el tiempo y la imagen cambia con mis recuerdos, me veo cuando tenía casi 30 años, una mujer normal trabajando en un laboratorio. Algo debió pasar allí, y el resultado fueron dos años de aislamiento en un hospital junto con una treintena de personas más viendo en el sufrimiento de cuerpos ajenos la transformación del mio.

Era otra época y nadie hizo nada, nadie dijo nada. Yo tampoco, asumí como un designio del cielo lo ocurrido y agradecí el hecho de estar viva. Conseguí recuperar la normalidad en una vida anormal gracias al amor incondicional de mi marido al que quiero con locura. Jamás ha dejado de demostrarme su amor y su pasión por mi, creo que eso es lo que me ha ayudado durante todos estos años a verme como deben verse las demás mujeres, solo que yo me veía a través de la venda de amor con la que cubrió mis ojos, o quizás debería decir que me enseñó a no verme realmente. Siempre ha estado pendiente de mi, cuidándome, atendiéndome, procurandome lo mejor.

Si alguien me preguntara respondería sin dudar que soy una mujer afortunada porque toda mi vida me sentido querida.

Sé que estas cosas suceden, que un día todo se acaba, a mis 74 años es una realidad diaria, pero ese conocimiento no hace desaparecer el miedo que desde hace unos días me asalta a todas horas. Algo que no se explicar, me repite constantemente que aún no ha llegado mi momento, sin embargo con la misma certeza, sé que alguien está adelantando mi tiempo y cambiando mi hora.
No puedo levantar un dedo acusador, esto es demasiado estrecho y no puedo moverme, tan solo quiero que me saquen de aquí, porque me siento muy sola, está oscuro y hace frío.



(En memoria de J.P. Fallecida ayer, antes de tiempo)

miércoles 18 de noviembre de 2009

( IV ) - P. C. M.




Tengo más años de los que quisiera recordar y mi cuerpo acusa el cansancio del tiempo vivido haciendo que me mueva con lentitud, aunque mis pasos siguen siendo seguros. Hasta hace unos meses, podía recordar todas las fechas, todos los nombres, las anécdotas, las historias, mi historia, pero en los últimos meses, a mi mente le ha dado por jugar conmigo al esconder.



Me esconde los recuerdos, las palabras, los sentimientos... y luego los deja salir en los momentos más inesperados, sobre todo lo hace de noche, mientras estoy durmiendo, entonces entre sueños los deja escapar y debo levantarme todo lo rápido que mis huesos me permiten y sentarme en mi escritorio a escribirlos antes de que se le ocurra volver a esconderlos.



Aprovecho los momentos de lucidez y escribo para no olvidar mientras pueda seguir recordando. Escribo a la luz de una vela, como hacía mi padre, sin darme cuenta, he ido haciendo mías muchas de sus manías. Él siempre escribía de noche, decía que era cuando más inspirado estaba, incluso durante sus últimos años nos obligaba a mantener la casa a oscuras y en silencio también durante el día, recreando el ambiente nocturno que le era tan propicio. Nunca supe que es lo que escribía, sus papeles desaparecieron con él.


Pero no siempre fue así, hubo un tiempo en que las noches en mi casa eran como una gran fiesta. Mis padres se reunían con sus amigos, hablaban y discutían de cosas que yo no entendía, y después siempre acababan en la sala de música tocando hasta la madrugada. Mi madre era una gran pianista, y mi padre, bueno, mi padre llevaba la música corriendo por sus venas. Años más tarde, descubrí, que aquellos amigos que venían a cenar, ha hablar o a tocar música, eran reconocidos políticos, escritores, periodistas y compositores, pero a mi, espiándolos a través de una rendija en la puerta me parecían personas normales y corrientes, quizás un poco pesados, porque con su piano, sus guitarras y sus bandurrias, no me dejaban dormir, y luego me costaba levantarme al día siguiente y se enfadaban conmigo.


Mi mente sigue jugando con mis pensamientos, me traiciona mezclándolos y entremezclazdolos, haciendo que pierda el hilo conductor de mis ideas, creando un caos del que no siempre soy consciente. Sigo escribiendo a pesar de todo. Descubrí tarde mi gusto por escribir poesía, y desde ese momento toda mi vida gira en torno a ella. Mi madre, me enseñó a amarla, pero nunca me creí capaz de poder escribir un solo verso, y sin embargo aquí estoy, con mi vela encendida, mi libreta y mi lápiz, sí, mi lápiz, porque mi escritura es humilde y no puede ser escrita por una majestuosa pluma, eso lo dejo para los verdaderos poetas.

jueves 12 de noviembre de 2009

RELATO BREVE ( III )

(En memoria de C.C.)

Se detuvo un momento para recuperar el aliento, llevaba horas recorriendo el parque buscándolo, le dolía el costado e inconscientemente se llevó allí su mano y se inclinó. Al levantar de nuevo la mirada lo vio, estaba allí, sentado en el banco más retirado, perdido entre las sombras. Haciendo un esfuerzo arrastró sus pasos hasta llegar junto a él, y se dejó caer a su lado.
-Llevo horas buscándote
-No lo sabía. Ocurre algo?
-Algo especial?.. No, es tan solo que me apetecía verte.
-Ya me has visto. Ahora vete.
-Tu eres idiota o qué? Acaso crees que me he pasado media noche corriendo para ahora tener que irme?.. A veces me pregunto porque sigo dirigiéndote la palabra.
-Pues no lo hagas.. Sabes que hablar conmigo es lo que te está creando problemas. Olvidate de mi, deja de venir a verme, seguro que eso te facilita las cosas.
-Definitivamente creo que hoy no tienes un buen día, me exaspera cuando te pones en ese plan. Donde está el chico que conocí, el que era mi amigo, con el que compartí juergas y alguna que otra novia... que ha sido de él, me lo puedes decir?
-Las cosas, la vida cambia, tu también has cambiado, solo que no te das cuenta.
-Venga ya tío que somos colegas!!!. Oye...te veo mejor, tienes buen aspecto. Apenas se te nota la herida que te hizo aquel cabrón en el cuello. Aún te duele?
-No, ya no me duele. Y tu golpe de la cabeza?
-Baggg... nada, ni siquiera me ha quedado cicatriz.. Joder somos fuertes ehhh.
-Sí, muy fuertes
-Pero se puede saber que te pasa hoy. Estas de un destroyer que no hay quien te aguante. Se me ocurre una idea. Que te parece si tu y yo nos vamos de fiesta..vale, hoy no, que es tarde y estoy hecho polvo con la puta carrerita que me he pegado para buscarte, pero mañana... mañana nos maqueamos, y nos vamos de fiesta, te apuesto lo que quieras a que mañana me ligo a una tía antes que tu.
-No quiero apostar
-Te has vuelto gili o qué?.. No eras tú el que siempre andaba con eso de las apuestas? Te confieso que algunas veces hasta me dan miedo tus apuestas. Recuerdas la última noche que salimos de farra? Aquellos tipos rapados y tu diciendo que no tenían media ostia... Ahora que nadie nos oye, te diré que estaba acojonado, se les veía duros y tu ahí, venga a provocarlos.
-Lo recuerdo, aunque intento olvidarlo
-Pero por qué tío? Si al final no pasó nada, nos largamos del local dejándolos con un palmo de narices. No te cuerdas lo que nos reímos sentados en este mismo banco?.. joder que noche!!, lo pasamos genial.
-Tu crees? Es que no recuerdas nada?
-Pues claro que lo creo, acaso tu no? Qué cojones es lo que tengo que recordar?
-Yo lo que creo es que ya es tarde, empieza a amanecer y deberíamos irnos.
-Si no fuera porque eres mi colega te diría que te estas convirtiendo en un pringao.
-Ja.. un pringao?.. pero tu de que vas. Venga tío, despierta de una vez, te toca sesión con el psiquiatra en un rato.
-Joder.. no me lo recuerdes, no es que me importe ir solo, pero … podrías acompañarme ?
-Me gustaría, pero no puedo, sabes..? una de las primeras normas que aprendí aquí, .. es que no está bien visto que los muertos merodeen en pleno día.

lunes 9 de noviembre de 2009

PARA LUZÍA ... RELATO BREVE ( II )


Es posible que mi amiga Lucía no me creyera ayer cuando le dije que leer su carta me había impresionado, sin embargo, era totalmente cierto, no mentí.

Me impresionó de tal modo que me inspiró este breve relato que hoy le dedico. Besos y cariños niña.

http://cartaalatardecer.blogspot.com/2009/11/8-noviembre-luzia.html

.....


Oyó el sonido de la puerta al cerrarse tras él, y dejó escapar un suspiro indefinido, un quedo suspiro desesperado, como gritando las ganas de no perderle, de no volver a verle. No se movió, se quedó sobre las sábanas revueltas y cerró los ojos, como si ese simple gesto pudiera desconectarla de la realidad.

Una humedad extraña la hizo volver de su ensoñación. Se levantó para mirarse en el espejo. No era consciente de estar llorando y sin embargo el espejo reflejaba una imagen envuelta en llanto. Sintió lástima por la mujer que veía frente a ella y la acarició suavemente. Recorrió con sus dedos las ojeras que se dibujaban en su rostro, el contorno consumido de lo que había sido un cuerpo hermoso, y sintió pena por el enorme amor que se ahogaba en la profunda tristeza que reflejaban sus ojos.

Quién era esa mujer que se le aparecía en el espejo?.. no podía ser ella, ella no. Ella nunca lloraba, ella era fuerte, era dura. Ella nunca consentiría que algo así le ocurriera. Qué había llevado a esa desconocida a caer en esa trampa. Una rabia que nacía de lo más hondo de sus entrañas estalló como un puño contra el espejo e hizo pedazos a la mujer. Un líquido viscoso resbalaba por su mano, se quedó mirándolo fijamente, pero el maltrecho corazón bombeaba sin fuerzas y la sangre resbalaba lentamente hasta el suelo, se dijo que así no, que así no era suficiente.

Necesitaba curar sus heridas, pero no las que estaban manchando su suelo, sino las que la estaban desangrando por dentro, se vistió del mismo color negro de su esperanza y como alma que lleva el diablo se lanzó en una carrera desesperada por las calles de su ciudad hasta llegar a la playa.


Al llegar al muro de contención se paró en seco. Respiró hondo, quería que el olor a sal llenara sus pulmones. Cerró los ojos y... saltó.


Su cuerpo rodó por la arena maltrecho y dolorido, pero sintiendo esa sensación casi olvida de libertad. Caminó despacio con sus pies descalzos sobre la arena, quiso tocar al sol y estiró los brazos, por un momento lo retuvo entre sus manos dejando que sus rayos le dieran ese calor que hacía tanto que no tenía. Se sentía feliz, feliz como hacía mucho tiempo que no era. Oía voces a su alrededor, pero ella solo escuchaba el murmullo de las olas, esas olas que la invitaban a unirse a ellas para siempre. Seguía andando, sumergiéndose en las plácidas aguas, serena, feliz.... hasta que unos brazos tiraron de ella.


“Cariño..”


Como era posible..? estaba allí, sujentándola, mirándola impasible, tan frío como siempre. Ella se resistió, le gritó que la dejara, que se fuera...


“Despierta, es tarde... Buenos días”


Ella abrió los ojos, lo miró.. y depositó un te quiero en sus labios. Y es que realmente le quería. Por ese insensato amor es por lo que ella seguiría matándose todos los días.

domingo 8 de noviembre de 2009

RELATO BREVE


( I )

Estaba cansada, últimamente había aumentado mucho el trabajo y la dirección se negaba a contratar más personal. El trayecto hasta su casa se le hizo eterno, creía que las piernas se le doblarían haciéndola caer de rodillas, negándose a dar un solo paso más. Respiró hondo, como tomando fuerzas, unos pasos más, unas escaleras y habría llegado.


Saco las llaves de su bolso y abrió la puerta dejandose caer sobre ella para cerrarla, fué directa al baño, se desnudo y se metió bajo la ducha, el agua caliente le devolvió parte de la humanidad que el día le había restado.


Se envolvió en una toalla y se sentó en su cama, mirando fijamente al teléfono, acercando su mano, dudando entre descolgar o no, entre si atreverse a marcar o esperar la temida llamada.
Fué por un vaso de leche y con gesto decidido, como si eso la hiciera más valiente, marco el número. Alguien descolgó al otro lado de la línea, y ella habló sin darle tiempo a contestar.


“Hola, soy yo, acabo de llegar a casa..... Sí, sí, es tarde, ya lo sé.... Como está?, le has visto?, ….que dicen los médicos?....Crees que pasará la noche? Le prometí que estaría con él cuando, bueno, ya sabes, cuando llegara el momento, no me gustaría fallarle.....Está bien, descansa, yo también me voy a dormir que no puedo más, mañana nos vemos en el hospital. Buenas noches”


Se dejó caer sobre la cama, miró el reloj, las once y media, intentó programarse el día, pero el agotamiento la sumió en un profundo sueño. Un escalofrío la despertó, seguía envuelta en la toalla y estaba húmeda, se la quitó y se metió dentro de la cama. Entonces lo vio, allí parado en la puerta, mirándola sonriente, de un salto se incorporó sorprendida


“Pero que haces aquí.. Como has entrado.. Pero si me han dicho que estabas.. “


El se acercó lentamente hasta la cama y le pidió que le hiciera un sitio para recostarse junto a ella.


“No te asustes, no pasa nada, tan solo he venido a despedirme”
No entiendo nada, tu, tu , estabas en ...”
“Ya no, ahora estoy aquí, contigo. Duermete, tienes cara de cansada, mañana te espera un largo día. Yo me iré en un rato”


No se durmió, no conseguía conciliar el sueño sabiendo que le tenía tan cerca, en la oscuridad estuvo observándolo, a su memoria acudieron imágenes de momentos y secretos que habían compartido, era como ver una película de ellos mismos. Después de un rato, él se levantó y se dirigió hacia la puerta, desde donde hizo un ligero ademán a modo de despedida mientras susurraba un “he de irme”.


Su manera de irse la dejó tan sorprendida como su llegada, miró de nuevo el reloj las 3,45. Se tapó e intentó conciliar de nuevo el sueño. Se preguntaba como era posible que estuviera teniendo un sueño dentro de otro y que a la vez ambos le parecieran tan reales. La mente a veces nos juega estas malas pasadas.


La despertó el ruido del teléfono, encendió la luz y miró la hora, las 4,15.


“Diga..”
“Hola, soy yo, acaban de llamarme del hospital”
“Que?.. Como?, no puede ser, pero si ha estado..”
“Han hecho todo lo que han podido. Voy a vestirme y paso a recogerte. Lo siento, lo siento mucho”
“Dime una cosa, por favor, a que hora ha sido?”
“Que importa eso, no podías estar allí, el lo habrá entendido, ahora no te sientas culpable por eso”
“Que me digas a que hora ha sido”
“Hace media hora, supongo que sobre las cuatro menos cuarto más o menos”


Dejó caer el teléfono y se derrumbó sobre la cama llorando. Se sentía culpable por no haber estado a su lado, sujetando su mano, dándole apoyo y cariño, entonces lo vio, vio las sabanas arrugadas en el lugar donde él se había recostado, su llanto ceso de golpe y una mueca semejante a una dolorosa sonrisa apareció en su cara. No había podido ir junto a él, pero él si pudo venir junto a ella para compartir los últimos momentos como se habían prometido.

lunes 2 de noviembre de 2009

CONTANDO CUENTOS...



Quizás no debería contarte esta historia, lo más probable es que ni siquiera te interese, porque esta es la historia de una historia nonata, una realidad que se ha hecho ìrreal, de algo que no tiene importancia ni sentido, es tan solo un cuento contado más, sin motivo ni razón. Te preguntarás entonces por qué la escribo.. que sentido tiene hacerlo.. Pues lo siento, pero no puedo responder a tu pregunta porque no lo sé, solo se que me apetece hacerlo y ya, sin más y sin segundas intenciones.


Supongo que ver acercarse al fantasma de diciembre influye en mi estado de ánimo, ese mes que siempre ha marcado un antes y un después en mi vida. La monotonía de los días, luchar un día tras otro contra el mismo muro acaba por ser agotador, y te hace caer en una rutina monótona, en la que no importa que consigas mantener intactos tus principios e ideales, es como si llevaras una vida paralela, quizás sea algo patológico que nos hace acabar el día en el mismo punto en el que lo comenzamos pero restándole ilusión al siguiente.


Me encierro y descubro lo bueno que es experimentar el silencio, la paz, la tranquilidad, observando como ajeno el caos, el desorden y el desastre que me rodea. Es una sensación extraña, como un síndrome premestrual de las emociones, que me conduce irremediablemente al insomnio, a la inapetencia, a la apatía y a las pesadillas.


Paranoica y taciturna, busco consuelo en la música, en las letras y en unos ejercicios de química que ni siquiera son míos para joderme un poco la mente y parecer distraída, hasta que el dolor de neuronas me obliga a buscar el refugio del sueño, pero cuando me duermo, o no sueño, o si lo hago, son pesadillas que me ponen los nervios de punta atenta a cualquier mínimo sonido en mi habitación, provocándome un insomnio en el que solo puedo pensar cosas que nunca haré, reproducir mil conversaciones que nunca tendré y formulándome preguntas para las que aun no he encontrado respuesta y que no se quien la tiene, mientras observo el lento movimiento de las agujas de mi reloj.


Has entendido algo de lo que he dicho?... No importa, lo cierto es que aun quedan muchas cosas por contar, quizás un día lo haga, o lo mismo no, quien sabe, creo que me estoy aficionando a vomitar.

jueves 29 de octubre de 2009

CON EL TIEMPO..



J.L.Borges lo sabía. Lo sabía y nos lo dejó como legado en uno de sus bellos poemas. Borges sabía que solo con el tiempo es como uno aprende... Aprende a su ritmo, y en su medida va descubriendo que es realmente eso que damos en llamar vida.


Con el tiempo, con mi tiempo, voy dándome cuenta de:



*Que el respeto al prójimo empieza por sentir el propio.


*Lo bohemia y abyecta que puede llegar a ser la vida.


*Que la música amansa a las fieras, pero que hay mansos que se ponen echos unas fieras con según que músicas y según que horas.


*Que las promesas incumplidas te rompen en pedazos. Que se desvanecen y desaparecen como las palabras que nunca pronunciarán unos labios mudos.


*Que puedes pasarte la vida acompañada de personas a las que nunca llegarás a conocer, y que sin embargo, a veces, basta un solo instante para conocer a alguien.


*Que hay vivos que se empeñan en querer estar muertos y muertos que no se dan cuenta de que ya no están vivos.


*Que tras una noche de insomnio te levantas al día siguiente igual de hecho polvo que tras una noche de farra.


*Que el inconformismo y la rebeldía, que las ganas de gritar y cuestionar no son patrimonio único de la juventud.


*Que intentar mantener una relación tan solo por comodidad, por costumbre o por conformismo, no es más que una cobardía que desemboca en un terrible vacío. Y nos instala en la nada.


*Lo imbéciles e hipócritas que pueden llegar a ser a veces algunas personas.


*Que hay principios humanos que deben respetarse, pero sin caer en profundas creencias religiosas y en sus dogmas que nos impidan ser humildes seres que disfrutan y gozan.


*Lo inútil y necio que resulta hacer lo que los demás esperan y consideran que es correcto que hagas, en lugar de hacer lo realmente crees que es correcto para ti.


*Lo estúpida y absurda que es la creencia de que la historia solo la escriben los ganadores y no los perdedores


*Que guardamos inútilmente en nuestras agendas números de teléfono de personas con las que nunca hablaremos y a las que ni siquiera hemos llegado a conocer.
*Que dificilmente olvidamos nuestro primer amor, a pesar de que otros se tatuen con sangre en nuestra piel.

Así... tomándome mi tiempo, voy aprendiendo. Aprendo de las mentiras y de las arrogancias, de las ilusiones y de las pretensiones. Aprendo de todo y de nada. De los tiempos analógicos y de los digitales, de lo que vino y de lo que se fue, de los triunfos y de las derrotas, de las alegrías y de las penas, de los buenos y de los malos, de los mediocres y de los sublimes. Aprendo que el mundo, o al menos el mundo que yo conozco, se acaba cuando uno muere. Y que las verdaderas incógnitas de la vida son, conocer el momento exacto en el que se viene a la vida y en el que nos encontrará la muerte.

domingo 25 de octubre de 2009

VAGANDO ENTRE DIVAGACIONES VAGAS

Un largo fin de semana. Descansa!! dicen los que me conocen. No puedo. No saben que no consigo encontrar el botón que desactiva los pensamientos que me golpean y voltean inmisericordes, que se aprovechan de la vulnerabilidad que dan los sueños, haciéndome penetrar en complejidades que no busco, y que me provocan una angustia que nace en la misma boca de mi estómago y que poco a poco va extendiéndose a todo mi cuerpo, y con ella aparece el miedo. El miedo que me hace seguir pensando, y mis pensamientos se vuelven exagerados y carcomen mis entrañas, hasta que tan solo siento unas ganas locas de salir corriendo, pero no se hacia donde, no consigo conocer el futuro, no tengo una bola mágica, nadie la tiene, saberlo no consuela.

No se que escribo, es como querer buscarle más patas a un banco aún a sabiendas de la cantidad exacta, es como un vómito. Un vómito en el que echo fuera lo que me produce malestar, lo que no me sirve y necesita salir, sintiéndome liberada, solo entonces puedo disfrutar de instantes que se convierten en hermosos. Quizás mañana me vaya corriendo, pero hoy estoy asustada. No he conseguido ser la mujer perfecta que querían hacer de mi, tan solo soy una mujer. Un ser humano más, frágil, vulnerable, con opción a equivocarse, capaz de llorar sobre un hombro amigo y decir“te necesito”.

No busco juicios fundamentados, ni explicaciones sostenibles a los paradigmas que gobiernan mi vida, tan solo deseo poder fluir apaciblemente, caminar serena por los días, dejando huellas en la arena que el mar borrará, tan solo deseo ser imperfectamente humana.